Nocturno
(Rafael Alberti)
Mientras escribo este artículo el Valencia C.F. va ganando
2-0 al Olympique de Marsella en la final de la Copa de la UEFA, los monumentos
de Madrid se engalanan de violetas y ocres para el acontecimiento del siglo;
Pertegaz afirma rotundo que la novia está encantada con el traje; se siente el
pálpito de júbilo porque Madrid puede ser sede olímpica. La terrible inmensidad
de lo simultáneo me dice al oído que todavía andan calientes los cadáveres de
cuarenta y un iraquíes masacrados por la aviación norteamericana mientras
celebraban una boda y diez cadáveres palestinos nunca comprenderán por qué los
Black Hawck del ejército israelí – palomas negras de la paz de Sharon-
dispararon sus misiles contra una muchedumbre que se manifestaba sin más armas
que sus gargantas.
